Depresión Mayor

Soy Iris Semper, psicóloga sanitaria colegiada, especializada en trastornos psiquiátricos severos —entre ellos la depresión mayor— desde hace más de 6 años. He acompañado tanto a personas con este diagnóstico como a sus familias, primero en una asociación de salud mental en Terrassa y ahora en mi consulta de Sant Cugat del Vallès, presencial y online. En esta página encontrarás información clara sobre qué es la depresión mayor, cómo se manifiesta, y cómo trabajo tanto con quien tiene el diagnóstico como con quien lo acompaña.

Qué es la Depresión Mayor

Un estado de tristeza persistente y pérdida de interés o placer en actividades que antes resultaban gratificantes, que se mantiene la mayor parte del día, casi todos los días, durante al menos dos semanas, y que afecta al funcionamiento diario. No es «estar triste»: es un estado sostenido del que no se puede «salir» solo con voluntad.

Síntomas y señales de alerta

  • Tristeza persistente o sensación de vacío.
  • Pérdida de interés o placer en actividades habituales.
  • Cambios en el apetito o el peso.
  • Alteraciones del sueño (dormir mucho más o mucho menos).
  • Fatiga o pérdida de energía casi constante.
  • Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
  • Sentimientos de inutilidad o culpa excesiva.

Cómo afecta al día a día

Incluso las tareas más simples —levantarse, ducharse, responder un mensaje— pueden requerir un esfuerzo enorme. El aislamiento suele aumentar, y con él, la sensación de estar cada vez más lejos de la propia vida.

Mitos y creencias erróneas

  • «Es solo estar triste, se pasa con tiempo.» La depresión mayor es un trastorno clínico, no una tristeza pasajera que se resuelve sola.
  • «Basta con pensar en positivo o salir más.» Estos consejos, aunque bienintencionados, no abordan lo que sostiene la depresión y pueden generar más culpa.
  • «Si tiene motivos para estar bien, no puede tener depresión.» La depresión no depende de que la vida «vaya bien» objetivamente.
  • «Pedir ayuda es de débiles.» Es al revés: reconocer que se necesita ayuda y pedirla es un paso activo.

Cómo lo trabajamos

Acompañamos el estado de ánimo, recuperamos rutinas y sentido poco a poco, sin prisa, trabajando también la culpa que a menudo aparece por «no poder con todo».

Cómo afecta a los familiares

La impotencia de no saber cómo ayudar, la frustración cuando los ánimos y consejos «no funcionan», y a veces el desgaste de asumir responsabilidades que la persona no puede sostener en ese momento.

Cómo pueden ayudar los familiares

  • Acompañar sin presionar ni minimizar («ya verás como se te pasa»).
  • Ofrecer compañía concreta, no solo palabras de ánimo.
  • Estar atentos a señales de alarma y no minimizarlas si aparecen.
  • Cuidar el propio desgaste mientras se sostiene la situación.

Si te reconoces o simplemente notas que hay algo que no te gusta como funciona en ti o en alguna persona que te importa, escríbeme y lo trabajaremos